22 abr. 2011

16 abr. 2011

Heroes del Call of Duty



Normalmente los sábados me levanto a la hora de la comida, con la lengua como un trapo y con una resaca digna del bueno de John McLane, pero hoy me he levantado con la lengua afilada y el ingenio despierto(otra señal más de que me estoy haciendo viejo), así que he decidido aprovechar la circunstancia para colgar alguna nueva chorrada en el blog.

La verdad es que desde que cavé aquella fosa en la casa de campo y la llené de cal viva para jugar con Bonecrusher al escondite, tengo la sensación de tener sobre mis putos hombros toda la responsabilidad del puto blog. En fin…

Pues bien, esta mañana la cosa ha sido despertarse, poner una taza de café caliente frente al portátil, visitar la página digital de ese pseudodiario sensacionalista que se llama “20 minutos” y obtener la carnaza que buscaba.

Cuelgo la "noticia": Danny Morrison es un soldado del ejército británico que ha admitido en declaraciones concedidas a la BBC ser aficionado a los videojuegos y que su primera misión en Afganistán fue "mucho más realista" que Call of Duty, la célebre saga bélica de Activision. (...)

Morrison suma 21 años y sus declaraciones son bastante peculiares. "Si te disparan te disparan. Si no te dan es un premio." "No sabía qué esperar", añade.

En una aparente desconexión con la realidad, señala también que, en cuanto a la guerra, "juegas a Call of Duty y piensas que va a ser así. Pero es mucho más realista que un videojuego", en lo que parece ser el descubrimiento de Morrison de que la realidad es realista, y la ficción ficticia.

Su misión en Afganistán se ha centrado en entrenar a las fuerzas del orden público del país.



Toma ya. Un pokero guiri de 21 añitos al que se le ha iluminado esa cabecita rebosante de tripis y ha decidido él solito que la realidad tiene mejores gráficos que cualquier consola de videojuegos. No me digáis que no es conmovedor…




Y cuando se canse de pasarse pantallas en el ejercito, siempre que no se le acaben las vidas, seguro que intenta meterse de conserje en un edificio de oficinas de Pandora. Con dos cojones.

La cosa es que estoy convencido de que este tipo de personajes contradicen la teoría de la evolución de Darwin, porque nuestro friki ha estado en Afganistán en una zona de combate y en vez de llevarse ese lógico susto en forma de bala de 9mm en un punto no vital, a estas alturas debe de estar autoconvencido de que ya ha subido de nivel fregando perolas y letrinas y de que la siguiente pantalla que le toque debe de molar mucho mas, una con puzzle y jefe final, seguramente.

Juro por Dios que me hubiera encantado tener bajo mi mando a un friki de ese calibre.
Hubiese sido una experiencia entre mística y terapéutica, amigos.

Casi me imagino a nuestro héroe friki en la línea de tiro, gritando:

- “¿Qué botón del fusil es el que se usa para pedir apoyo aéreo, Sargento?”, y la esperada respuesta del suboficial de turno, en ese tono casi paternal que se usa con este tipo de novatos:

- “¡El de mis cojones, subnormal!”